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Competencias digitales

La velocidad en la que se producen los cambios en nuestra
sociedad es cada vez más rápida, y adaptarse a ellos se hace muy necesario. Es
por ello que la educación, más que nunca, debe dotar de competencias a los
estudiantes para que sean capaces de resolver las diferentes situaciones
cotidianas que se les presenten. En este contexto la competencia digital
es cada vez más importante, no sólo como una habilidad en sí misma, sino
también como una herramienta para adquirir otras competencias como el trabajo
en equipo o aprender a aprender.
¿Empezamos por el principio? Así será más fácil
comprender correctamente la competencia digital y aplicarla posteriormente en
las aulas:
¿Qué es la competencia digital?
La competencia digital es un conjunto de
conocimientos y habilidades prácticas para la búsqueda y el manejo de la
información, y que permiten la creación de contenidos mediante los contextos y
las herramientas propias de la tecnología. Esta competencia forma parte de las
8 básicas que se proponen para la educación obligatoria.
Tener un buen nivel de competencia digital posibilita a
las personas ser más autónomas, eficaces, responsables, críticas y reflexivas
al seleccionar y utilizar la información disponible, contrastándola cuando sea
necesario.
La adquisición de esta competencia se realiza de manera
transversal y requiere desarrollar una actitud positiva, crítica y realista de
las TIC, valorando las fortalezas y debilidades de las mismas. Para ello es
imprescindible abordar los siguientes aspectos:
La información: buscar y seleccionar datos,
reconocer fuentes fiables, contrastar la información, destacar aquella que es
relevante…
La comunicación: interaccionar mediante las nuevas
tecnologías, compartir la información o participar en la comunidad.
La creación de contenidos: desarrollar los
contenidos, combinar los múltiples recursos, entender cómo se aplican los
derechos de autor y las licencias, etc.
La seguridad: conocer los riesgos y amenazas de la
red o manejar las diferentes medidas de seguridad es también de vital
importancia.
La resolución de problemas: identificar problemas
técnicos y resolverlos, innovar y utilizar la tecnología de manera creativa,
comprender las necesidades de mejora y actualización de la competencia…
Pero, ¿cómo integrar las TIC en el aula?
La mejora del uso de las tecnologías permite la
participación y el trabajo colaborativo, y además puede contribuir a
aumentar la motivación y la curiosidad por el aprendizaje. En la actualidad los
materiales didácticos se han multiplicado, facilitando a los alumnos la
comprensión de los contenidos y un seguimiento más personalizado, así como una
mayor autonomía y calidad en sus aprendizajes.
Las nuevas tecnologías pueden facilitarnos entornos de
aprendizaje que permiten mejorar la calidad de la educación de una manera
motivadora. Sin embargo, es muy importante que los docentes reflexionen
sobre las tecnologías y planteen estrategias que incluyan aquellas herramientas
tecnológicas que posibiliten un aprendizaje motivador, activo pero, a la vez,
eficaz. Es decir, que la tecnología no sea en sí misma el fin, sino el medio
para lograr un objetivo.
Actualmente, existen muchas estrategias metodológicas
que utilizan la tecnología como eje principal y que se enseñan a través de
la práctica (learning by doing) como son los PLE, las webquest,
realidad virtual, ABP, flipped classroom, gamificación, robótica, U-learning…
Cada una de ellas permite desarrollar, con una buena planificación docente y
una estrategia adecuada, la competencia digital, por lo que lo más adecuado es
que elijas aquella que más se adapte a las características de tu alumnado.




